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¿Para qué y por qué escribir en ELE?

En mi opinión, la respuesta más evidente es porque es útil –se necesita para todos los chats de las redes sociales- y porque sirve para formarse.

Las competencias activas del idioma –hablar y escribir- aumentan cuanto más se activen los conocimientos pasivos –escuchar y leer. Pero mientras para hablar se necesitan al menos dos personas, las otras tres actividades se pueden practicar en soledad.

Esta soledad es uno de los primeros argumentos a favor de los ejercicios escritos. El aislamiento es necesario para concentrarse y para poder profundizar en lo aprendido,  ya que este último aspecto es el más importante para lograr éxitos a largo plazo. Otra ventaja que se deriva de esta actividad en solitario es la posibilidad de repasar lo ya conocido.

De hecho, el aprendizaje necesita repetición mucho más que la constante innovación de tareas. Los ejercicios reiterativos tienden a ser aburridos, por lo que los ejercicios creativos son más atractivos que los que solo requieren redundancia. Escribir es un ejercicio que necesita reflexión, práctica que en esencia es una recapitulación de lo que ya se ha leído y escuchado, es decir, se recuerda y repite lo ya conocido. Pero además, a este respecto se puede añadir que la escritura posibilita la expresión personalizada e individual, dado que la imaginación y la propia experiencia hace que todo lo que otros hayan dicho se pueda observar desde una perspectiva íntima y única, estimulando así la novedad y diversidad.

Por último, un tercer punto a favor de los ejercicios escritos es que permiten la revisión. Mientras que el hablar requiere inmediatez y  una respuesta ágil, a la hora de escribir hay que tomarse tiempo. El ejercicio escrito se puede releer y corregir varias veces hasta llegar a una versión final. Todo ese proceso es en sí mismo un entrenamiento tan eficaz como el resultado final. El tiempo empleado en producir el ejercicio se han activado los conocimientos activos y pasivos del estudiante, lo que le ayuda no solo a repetir sino también a buscar nuevos caminos, que pueden generar fallos, pero que son muy necesarios para conocer las normas del nuevo idioma. La reflexión sobre lo sabido y lo que se quiere aprender es el mejor camino para poder avanzar con seguridad en el conocimiento de la lengua.

Por todo esto, se puede concluir que desde los primeros niveles de estudio es muy recomendable acostumbrarse a anotar y redactar. Quizás no sea la tarea que tiene más “followers” o simpatizantes pero con seguridad sí es la que va a proporcionar más satisfacción.