El 2 de febrero recordamos lo vitales que son los humedales para la supervivencia humana.
Los humedales son ecosistemas esenciales que permanecen anegados o con suelos saturados de agua durante períodos prolongados. Se encuentran en diversos entornos y dependen de fuentes hídricas como el mar, los ríos, las lluvias o las capas subterráneas. Su estructura y funcionamiento los diferencian de los sistemas terrestres y acuáticos, proporcionando hábitats únicos para la biodiversidad.
A nivel mundial, cubren aproximadamente 12,1 millones de kilómetros cuadrados, pero han sufrido una alarmante reducción del 35 % desde 1970. Entre las principales amenazas a las que enfrentan se incluyen la urbanización, la deforestación, la contaminación y el cambio climático, factores que ponen en peligro su equilibrio ecológico y la supervivencia de numerosas especies.
Su importancia radica en los múltiples beneficios que ofrecen. Son refugios de una gran diversidad biológica, albergando especies endémicas y migratorias, algunas en peligro de extinción. Además, cumplen un papel fundamental en la regulación del agua, actuando como esponjas que absorben el exceso de lluvia y reducen el riesgo de inundaciones.
Otro aspecto crucial de los humedales es su función para mitigar el cambio climático porque son drenajes naturales de los gases de efecto invernadero. Asimismo, protegen las costas de la erosión y los impactos de tormentas, estabilizando los sedimentos con la vegetación presente en ellos.
Los humedales también son fuentes de abastecimiento de agua dulce y contribuyen a la recarga de acuíferos, filtrando sedimentos y sustancias contaminantes. A lo largo de la historia, han sido esenciales para el desarrollo humano, proporcionando alimentos, materiales de construcción y medicinas. También su valor cultural es significativo, ya que muchas poblaciones han prosperado en sus alrededores, conservando tradiciones y prácticas vinculadas a estos ecosistemas.
Existen distintos tipos de humedales, clasificados por la Convención RAMSAR, un acuerdo internacional para su conservación. Es posible identificar 6 tipos de humedales:
- Marinos: Situados en las costas.
- Estuarinos: Ubicados donde los ríos desembocan en el mar. Incluyen manglares, deltas y marismas de mareas, cuya salinidad es media.
- Lacustres: Conectados con lagos.
- Palustres: Aspecto pantanoso, como las marismas y las ciénagas.
- Ribereños: Situados a los lados de ríos y arroyos.
- Artificiales: Creados por el hombre con un propósito específico: servir como embalses, como criaderos de especies acuáticas comerciales, como canales, etcétera.
La biodiversidad en los humedales es extraordinaria. Albergan mamíferos como el puma y el tigre de Sumatra, aves migratorias, anfibios, reptiles e innumerables especies de insectos e invertebrados. Su flora también es variada, con pastos marinos, lirios acuáticos y manglares que forman parte de su equilibrio ecológico.
Pese a su enorme importancia, los humedales continúan desapareciendo a un ritmo acelerado. Desde 1700, se ha perdido hasta el 87 % de su extensión mundial, lo que impacta negativamente en la biodiversidad y en los servicios ecosistémicos que proporcionan. Se estima que el declive ha afectado al 81 % de las especies de humedales continentales y al 36 % de las especies costeras y marinas.
Conservar los humedales es fundamental para la supervivencia humana y la estabilidad del planeta. Por lo tanto es necesario protegerlos y fomentar la educación ambiental para evitar su desaparición. Celebraciones como el Día Mundial de los Humedales buscan que la sociedad tome conciencia de la relevancia de estos ecosistemas.
En esta entrada puedes leer más sobre humedales españoles.
Aquí tienes ejercicios de comprensión de lectura del texto.
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